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Horizonte Trimestral



Galicia ha crecido en la primera mitad del año tres décimas por encima de la media española.  Entre los factores que explican este crecimiento diferencial destacan:

El consumo de las familias crece sustancialmente por encima de la media española muy apoyado en el mercado laboral. La ocupación aumentó en 24.000 personas (+2,1%) en los últimos doce meses.

La inversión en vivienda se está desacelerando pero con retraso respecto al conjunto del estado. La inversión en bienes de equipo sigue igualmente pujante.

La pujanza de la demanda interna está teniendo su cara más negativa en el sector exterior, donde se ha generado un déficit equivalente a dos puntos de crecimiento del PIB.

El pronóstico a medio plazo es de suave desaceleración, en consonancia con el ciclo español. El mayor interrogante será el comportamiento del sector exterior, con la apreciación del euro y la situación francesa poco clara, será difícil volver a beneficiarse de una aportación positiva.

Crisis o desaceleración?. Esta es la principal decisión a tomar para plantear un horizonte de medio plazo. Por lo menos a seis meses vista, nosotros apostamos más por la segunda opción. 

El PIB aumentó un 4% en la primera mitad del año pero ha empezado a desacelerarse en el tercer trimestre, con un crecimiento del 3,7%. El pronóstico para el conjunto del año es del 3,8% y para el año que viene en torno al 2,7%, una tasa todavía respetable.

En este contexto, las economías familiares continuarán rebajando su nivel de gasto. Los mayores tipos de interés aumentarán el apetito por el ahorro a tiempo que dificultan la financiación del consumo, mientras que el fuerte aumento de la inflación en carburantes y alimentación rebajará el confort de las finanzas familiares. Además el mercado laboral desacelerará más sensiblemente la creación de empleo. 

La vivienda es el principal interrogante de nuestra economía. En los últimos meses, los precios han ido bajando hasta quedarse prácticamente planos, pero todavía está por ajustar la producción de viviendas que salen al mercado. La magnitud de este ajuste dará la clave del crecimiento del sector. Esperamos un crecimiento positivo pero cercano a cero. 

No obstante, el freno en la vivienda será parcialmente compensado por el componente de obra pública, especialmente en el primer semestre debido a la celebración de las elecciones

En cuanto a las empresas, no será posible mantener la exuberancia de la inversión en bienes de equipo. El crecimiento del 10% que se registrará este año se moderará hasta niveles en torno al 5%, nivel compatible con un tono económico general positivo. 

Al tono más debilitado de la demanda interna, debe unirse la ausencia de recuperación en el sector exterior, cuya aportación negativa al PIB podría aumentar algunas décimas debido a la no recuperación de la Eurozona y al encarecimiento petrolero.

Los riesgos para este escenario son a la baja, es decir, que el crecimiento sea menor de lo esperado: ajuste muy brusco en inmobiliario, caída consumo familiar.

A priori, el bloque europeo es el mejor colocado para aguantar la desaceleración prevista en 2008. En el tercer trimestre ha logrado mantener el ritmo del segundo con un aumento del 2,6%. Las tres principales economías (Alemania, Francia, Italia) han conseguido acelerar su crecimiento.

Para el año que viene, la Comisión Europea espera que el crecimiento sea del 2,4%, es decir, que se mantenga en los niveles de este tercer trimestre. Los puntos clave de esta previsión son tres:

  • El crecimiento en los países emergentes (China, India, Latinoamérica) compensará la desaceleración de Estados Unidos como cliente exterior. Además, como estas monedas también se aprecian frente al dólar, el precio relativo del euro no se ve especialmente afectado.
  • La fuerte creación de empleo a lo largo de 2007, con el paro en mínimos históricos, debe apoyar el consumo de las familias a lo largo de 2008, compensando el impacto de la inflación.
  • Si las exportaciones aguantan y el BCE no sube tipos, como parece más probable, el entorno seguirá siendo favorable para la inversión empresarial.

A esto habría que añadirle un menor impacto esperado de las turbulencias en los mercados financieros, puesto que el crecimiento europeo no ha necesitado de un desarrollo tan intenso del sistema financiero como ha ocurrido en España.

Con todo, los riesgos para este escenario son a la baja y el principal de ellos es una política monetaria demasiado restrictiva por parte del Banco Central Europeo.

En teoría, la economía norteamericana debería seguir desacelerándose en 2008. Y decimos en teoría, porque los últimos pronósticos de freno en Estados Unidos han fallado reiteradamente. 

Según el Fondo Monetario Internacional, el crecimiento será del 1,9% en 2008, el mismo que en 2007. El hilo conductor de esta desaceleración es el sector inmobiliario en un doble sentido. Primero, porque la contracción de la construcción de viviendas resta directamente de la producción nacional.

Segundo, porque es donde se ha originado la crisis de las hipotecas basura. De momento, su extensión al sistema financiero se ha mantenido controlada, pero podría endurecer el acceso al crédito a lo largo del año que viene. 

El lado positivo, dos componentes van a compensar la aportación negativa del inmobiliario. El primero será la resistencia del consumo familiar apoyada en un mercado laboral que no desfallece. La segunda un sector exterior que, favorecido por la debilidad del dólar ante las principales divisas, está consiguiendo reducir su déficit. 

En el caso norteamericano, consideramos que los riesgos para este pronóstico son al alza, es decir, que de haber alguna desviación el crecimiento será mayor que lo esperado. Después de todo, lo peor de la crisis hipotecaria ya ha pasado y el tirón de la demanda externa puede dinamizar la inversión en bienes de equipo más de lo esperado.


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